El pasado viernes 25 de septiembre, se celebró el Día Mundial del Farmacéutico. Bajo el lema «El farmacéutico, tu aliado en salud» se aprovechó pera reivindicar y destacar la tarea de los boticarios en el sistema sanitario así como la importancia de su relación directa con médicos pero también con los pacientes. En este contexto, el Observatorio de la Cartera de Servicios de TEVA implantó una infografía interactiva que precisamente anima a los farmacéuticos y a sus pacientes a explicar la importancia de estos profesionales. La confianza y cercanía del boticario hacia las personas centran la mayoría de las respuestas.

Esta confianza entre los pacientes y el profesional sanitario se valora muy positivamente en un momento de indiscutible auge de las nuevas tecnologías aplicadas a la salud. Como semanalmente vemos en portales y medios especializados, como Mobile Health Global o m4development, las mediáticas ehealth y la mhealth siembran todo tipo de iniciativas, soluciones, apps y gadgets Smart, interactivos y conectados a la nubes, los frutos de los cuales parece que recogeremos en un futuro más o menos próximo.

Estos elementos, al alcance de todos en la actualidad, se presentan como las herramientas que van a mejorar los tratamientos, a agilizar los procesos y a permitir el tan necesario como ansiado empoderamiento del paciente. Pero nos preguntamos ¿Tecnología y cercanía son conceptos compatibles en el sistema sanitario?

Por un lado, resulta interesante comprobar cómo muchas de éstas soluciones tienen la intención de mejorar la conexión entre médicos, enfermeros, farmacéuticos y pacientes, es más, muchos facilitan un contacto continuo e ininterrumpido; sin embargo, la realidad es que se trata de una cercanía muy lejana. El Doctor Albert Jovell, que defendió incansablemente durante toda su trayectoria la necesidad de un trato cercano entre profesional y paciente, consideraba que la tecnología tiende a deshumanizar esta relación, así como el mismo acto de cuidar y tratar a las personas que sufren una enfermedad.

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Las respuestas del Observatorio pues, no se alejan de la teoría de Jovell. Él promulgó, en esta dirección, «La medicina afectiva» o también conocida Medicina Basada en la Afectividad. Según el Doctor, esta medicina parte de la base que el paciente es una persona con sentimientos y que, en una situación de desamparo y desesperación, necesita afecto. La tecnología, como asegura Jovell “no tiene entre sus atributos la inteligencia o los sentimientos”, por lo que, según él, es posible que en lugar de mejorar el contacto “se esté convirtiendo en una barrera física y relacional”.

Pero también curiosamente, Jovell defiende que el paciente es “consciente de su situación, que muestra interés por su estado de salud y que tiene derecho a obtener respuestas adaptadas a su nivel de conocimiento”, por lo tanto, define claramente un paciente empoderado, informado, experto. Paradójicamente, las herramientas tecnológicas son en la actualidad las que facilitan que el paciente se informe y empodere.

¿Un paciente empoderado pues, necesita un profesional sanitario cercano? Sí, e incluso más que cuando no existían las apps y los portales que ayudan a informarse y a gestionar la salud. El doctor o el farmacéutico son cómplices de las personas y una ayuda en el momento de decidir qué información es rigurosa y cierta entre la gran masa de datos disponible.

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En ningún momento el Doctor Jovell duda de las capacidades de estos avances aunque sí resalta la importancia del trato humano, propone añadirla a la formación sanitaria y aplicarla en gestión clínica. Ciertamente, cuando una persona vive una enfermedad, propia o cercana, necesita aplicaciones informativas, necesita acordarse de cuándo debe tomar la medicación, de cuándo debe acudir a un chequeo o revisión, pero sobre todo necesita apoyo; este apoyo lo puede sentir con una palabra amable, una sonrisa, un gesto de ánimo y una explicación clara y sincera por parte de un profesional sanitario. El modelo paternalista clásico de la medicina ha evolucionado y se ha transformado en una relación entre iguales, basada en la confianza y la persecución de una finalidad común, la salud.

Por este motivo, y citando de nuevo al Doctor Albert Jovell,“la mejor tecnología disponible sigue siendo la comunicación médico-paciente y el mejor procedimiento para favorecer dicha relación es la confianza mutua, basada en el respeto, la comprensión y el afecto”. El papel de la tecnología en este marco es convertirse en un medio facilitador y no en una barrera.

 

Fuentes:

Jovell, A. Medicina basada en la afectividad.  Medicina clínica (1999), Vol.113 Núm.5 < http://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-medicina-basada-afectividad-2828 >

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