Pablo tiene cinco años y acaba de salir del quirófano. Todavía dormido, es el centro de atención en su habitación. A su lado, su madre no deja de mirarle y le acaricia con preocupación. Reina un silencio que sólo rompen, de forma intermitente, los pasos de su padre. Cabizbajo, recorre una y otra vez los escasos metros que van de la puerta a la ventana de la habitación. Sus expresiones se animan cuando el pequeño empieza a moverse y abrir los ojos tímidamente. El silencio desaparece en su llanto. La operación ha sido dura, él ha sido muy valiente, pero, como él, la herida que queda de la apendicitis también despierta.

¡Enfermeras, doctores! ¡Atención! Las pulsaciones se aceleran. El pequeño está muy nervioso, Llora. Su corazón late a 187 pulsaciones por minuto. ¡Llamen a los payasos! ¿Los payasos? Se preguntan sus padres. Y de repente, entre batas blancas y paredes neutras, dos personajes ataviados de colores llegan al rescate. Sus tropiezos, canciones y bromas se convierten en el calmante que hacen que el corazón de Pablo vuelva a su cauce.

 Payasos de hospital.

No hay mejor manera de explicar el poder de una sonrisa que mostrando un ejemplo del efecto que tiene. Para muchos niños y no tan niños que viven en los hospitales, entre comidas, inyecciones y medicamentos, también reciben dosis de sonrisas para tomarse. “Somos artistas, en concreto, payasos, pero trabajamos en el sector sanitario; nosotros ponemos el teatro al servicio de la sanidad para humanizarla y para hacer el hospital un poco más amable” explicaba Angie Rosales, directora de la organización Pallapupas, en un proyecto de investigación sobre el tema (Sabaté, R. El poder del somriure, 2014). Su tarea, ayudar a curar con sonrisas en 13 hospitales de toda Cataluña, como es el caso de Sant Joan de Déu y como muestra este pequeño reportaje:

 

Fuente: La Vanguardia

 

Igual que ellos, la Fundación Theodora reparte sonrisas por 20 hospitales de diversas partes de España.

 

 Fuente: Fundación Theodora

Esta apuesta de los hospitales por los payasos no es en vano. Se trata de un apoyo a la cura y tratamiento de los pacientes, ya sean pequeños o mayores. De hecho, está demostrado que, cuando las personas sonreímos, se activan en el organismo una serie de reacciones que hacen que segreguemos hormonas como:

La serotonina: se trata de un neurotransmisor que regula la temperatura del cuerpo, la actividad motora, el deseo sexual y las funciones perceptivas y cognitivas del organismo. Es clave también la producción de la melatonina, una proteína encargada de regular el sueño muy importante en el mantenimiento de un buen estado anímico.

La dopamina: regula las sensaciones de placer, influye en la coordinación muscular y en la estimulación de la memoria.

Las endorfinas: también llamadas hormonas de la felicidad y su principal efecto es calmar el dolor y producir sensación de bienestar. Influye también en la regulación del hambre, la sensación de placer y el sistema inmune.

La adrenalina: es la hormona de las situaciones de peligro y acelera nuestras funciones vitales para alarmarnos –aumenta el ritmo cardiaco, se acelera la respiración, incrementa la glucosa en la sangre.

Todas las reacciones biológicas de sonreír van más allá. Tienen un efecto en las personas que influye en muchos otros aspectos tanto psicológicos como sociales. Todo en conjunto, aumenta el bienestar y mejora el humor de las personas en general y de las que padecen alguna enfermedad en particular.

 

La sonrisa ayuda en el tratamiento de muchas enfermedades.

Cabe destacar, como principales beneficios de la sonrisa:

–   Las hormonas segregadas son un paliativo del dolor y del estrés.

–   Puede ayudar a quemar calorías.

–   Es beneficiosa para los pulmones, el cerebro y el sistema inmunológico.

–   Favorece la memoria y la creatividad: por la producción de catecolaminas, que promueven estas funciones mentales.

–   Incrementa la seguridad.

–   Ayuda a relacionarse: una buena sonrisa atrae y contagia a las personas de alrededor, hecho que facilita las relaciones.

De todos estos efectos también son conscientes otras entidades que se dedican a prescribir sonrisas. Un ejemplo de ellas es Pallassos sense fronteres, creada hace 21 años por Tortell Poltrona. Desde entonces, diversas las expediciones de payasos han viajado a muchísimos países en situaciones complicadas, como Marruecos, Haití, Mozambique, Jordania o Costa de Ivori para hacer reír a personas que están pasando momentos duros. Pallassos sense fronteres se dedica pues, a que todos ellos no se queden sin su dosis de carcajadas.

 

Aplicaciones para sonreír

Cabe añadir que, por  si a diario se nos olvida, la tecnología, y en concreto, la salud móvil, nos proponen también soluciones para que nos acordemos de sonreír. De este modo, existen ya en el mercado aplicaciones de salud dedicadas precisamente a gestionar el humor de las personas y a intentar que sonrían y sean felices. Algunas de estas aplicaciones son las siguientes.

–   Happify: para guardar y recordar cosas que hacen felices a los usuarios con el objetivo de tenerlas presentes en todo momento e intentar mantener el bienestar emocional.

–   Live Happy: permite crear un programa personalizado de felicidad, además de gestionar y registrar la evolución de ésta en cada usuario.

–   Happy healthy: ayuda a tomar decisiones del día a día para incrementar la felicidad del usuario, sobre todo, relacionadas con hábitos de alimentación y actividad física.

–   Moodscope: utilizada para medir el humor de los usuarios y seguir su evolución, de forma que entiendan qué les hace sentirse felices y qué no y aprender así a gestionarlo.

–   Moodometer: también para ofrecer al usuario la posibilidad de hacer un seguimiento de su humor y de gestionarlo. Esta app, además, permite ver la evolución en formato de gráficos.

–   iMood Journal: permite registrar emociones, sensaciones, pensamientos y asociarlos con experiencias vividas. Además, se puede seguir también la evolución del humor e incluso descargarse en formato PDF y compartirla en algunas redes sociales.

 

Vemos pues, que cuidar la salud no es sólo cumplir con una dieta equilibrada o realizar ejercicio físico, también es sonreír. Así, sonrían tanto como puedan, en los pequeños y en los grandes momentos, en los buenos días y en los malos, en las situaciones fáciles y en las complicadas. Intenten contagiar esa sonrisa, dibujarla en los rostros de la gente que les rodea, porque aunque la sonrisa no es un medicamento que se venda en las farmacias, sí es una forma de ganar salud. Si se encuentran mal, tómense una sonrisa.

 

Tomen una sonrisa.

 

 

One Thought on “Tomarse una sonrisa

  1. Hola:

    Comparto con vosotros la iniciativa que estamos llevando a cabo desde la Comisión de Cuidados del Área Sanitaria I (Asturias) “ 12 MESES, 12 GESTOS” con el objetivo de sensibilizar a los profesionales sanitarios y no sanitarios de las relaciones que establecen con pacientes para que el cuidado y la curación se lleven a cabo con calidad científica y calidez.
    Estamos trabajando diferentes gestos: mirar a los ojos, sonreír, escuchar, acompañar, respeto, agradecer, pedir perdón,…. Pensamos que estos gestos van dirigidos hacia los pacientes pero también hacia los compañ[email protected] de trabajo. Se realizar difusión de las actividades a través de los correos electrónicos y de la intranet.

    http://www.diferenciate.org/12-meses-12-gestos-en-el-area-sanitaria-de-asturias/

    Hemos implicado en el proyecto a CLOWNTIGO ), una asociación de clowns social y cultural sin ánimo de lucro ubicada en Oviedo. Al hablarles del proyecto se emocionaron y nos ofrecieron su participación. La acogida ha sido muy buena, el factor «sorpresa» para los profesionales sanitarios que nos han pedido «más sonrisas».. Podéis echar un vistazo a la web http://clowntigo.com/

    .. Estamos preparando el 3º gesto ( DAR LAS GRACIAS) , coincidiendo con el mes de Diciembre y en vísperas de la Navidad volverán los payasos al Área Sanitaria I.

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